La psicología cognitiva y la reducción de peso

A la hora de iniciar un proceso de reducción de peso debemos tener en cuenta dos aspectos fundamentales:

  • La motivación
  • El entrenamiento en nuevos hábitos
La motivación:

es la gasolina de la conducta humana; de cualquier conducta. También de ese conjunto de conductas que nos llevan al autocontrol y a la satisfacción de alimentarnos de manera racional y eficiente.

Si tienes dificultad para adelgazar, seguramente tienes dificultad para encontrar una motivación lo suficientemente potente como para ponerte en marcha, aunque creas que la motivación “quiero pesar menos” es suficiente.

Un acercamiento psicológico al problema de la obesidad o del sobrepeso, incluye analizar y trabajar los pensamientos que generan sentimientos y emociones muy arraigados en la persona. A veces le resulta difícil incluso sacar a la luz esas emociones, que quedan disfrazadas y ocultas por diferentes razones.

La psicología cognitiva nos permite descubrir las verdaderas motivaciones que animan esas conductas que deseamos modificar para obtener cambios físicos y mentales satisfactorios.

Sin embargo, en muchas ocasiones, iniciar este proceso terapéutico que nos llevará a una nueva forma de entender la realidad y a nosotros mismos, encuentra resistencias porque implica salir de nuestra zona de confort, esas rutinas a las que nos hemos acostumbrado aunque nos estén haciendo daño.

Fijarse unos objetivos razonables y alcanzables en cada momento, también forma parte de los resultados que la psicología cognitiva puede ofrecer a la persona con sobrepeso, que desea reducirlo, de la misma manera que ayuda a mantener el interés por esos objetivos a lo largo de todo el proceso y a fijarse, finalmente, el objetivo de mantener los nuevos hábitos de manera permanente, como permanente es nuestro deseo de sentirnos bien con nosotros mismos y en la relación con los demás.

La entrevista inicial con la persona que desea el cambio es fundamental y dará las claves, tanto a ella como al terapeuta, sobre la dirección correcta que en cada caso individual se debe seguir. A partir del conocimiento mutuo que genere dicha entrevista, se diseña la estrategia que más conviene a cada caso concreto.

El entrenamiento en nuevos hábitos:

consiste en un trabajo de construcción de cambio y mantenimiento.

La mayoría de las personas con soprepeso han llevado a cabo un montón de dietas con resultados nulos o incluso contrarios al objetivo propuesto. La información que tienen sobre estas dietas suele ser errónea, sesgada e interesada; no orientada realmente a satisfacer la necesidad del usuario, sino las ganancias de quienes las promueves a través de métodos (en forma de libros, talleres o charlas), sustancias o cualquier producto milagro.

A las dietas se le atribuyen un gran número de significados desproporcionados y erróneos, siempre por delante del que debiera ser el único significado: una alimentación sana, adecuada y posible.

Por eso es necesario en todo este proceso y justo antes del entrenamiento en nuevos hábitos alimenticios, una adecuada educación en todo lo concerniente a la alimentación y los estilos de ingesta. En el marco de esta educación alimentaria, se incluyen conceptos básicos como la propia alimentación, las emociones, la actividad física, el ejercicio y la familia. Todo ello compondrá el esquema, la estructura mental de referencia para iniciar cualquier proceso tendente a la reducción de peso.

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