Puestos de trabajo más automatizados, más medios de transporte y tecnología en todas partes. Son algunos de los aspectos que, según dicen, mejoran nuestra calidad de vida pero que, por otra parte, están contribuyendo a una sedentarización de la población y no solo de los adultos, sino que cada vez más afecta a los niños. Es por eso que, a menudo, los médicos acaban prescribiendo ejercicio físico como una medida más para recuperar el equilibrio en la salud.

¿Por qué es importante asegurarse la adherencia a los programas de ejercicio físico?

Los motivos para practicar ejercicio físico son muy variados: control de peso, reducción del riesgo de hipertensión, reducción del estrés y la depresión, disfrute, reforzamiento de la autoestima, socialización, etc …

No son pocas, sin embargo, las excusas que se utilizan para no practicarlo: falta de tiempo, falta de información sobre cómo empezar o cómo hacer bien determinados ejercicios, falta de instalaciones, fatiga, etc. Entonces, ¿qué determina que cuando se nos recomienda llevar a cabo una cierta actividad física, sea como la lista de promesas de fin de año o termine convirtiéndose en hábitos que nos acompañarán a partir de ahora?

Los factores que lo determinan los podríamos clasificar de forma genérica en:

Personales, Situacionales, Conductuales y Programáticos.

Así pues, dentro de los factores personales, encontramos variables tales como haber participado antes en algún programa de ejercicio físico, tener conocimientos previos sobre deporte o ejercicio físico, el nivel de automotivación, la edad, el nivel de estudios, el estado de salud percibida, los trastornos del estado de ánimo, aspectos fisiológicos como el peso corporal, enfermedades cardiovasculares, lesiones, problemas médicos,…

Dentro de los factores situacionales se encontrarían el apoyo social, la comodidad de acceso a instalaciones deportivas, percepción de falta de tiempo, el clima social, el coste de las actividades, problemática familiar, alteraciones de la rutina, etc.

Como factores conductuales tenemos el fumar, trabajar en una oficina o trabajo sedentario o el patrón de conducta tipo A, entre otros.

Y finalmente como programáticos, la intensidad del ejercicio físico, el programa en grupo, cualidades del líder y la percepción de elección de la actividad.

La adherencia a través de la Teoria de la Autodeterminación (SDT).

Conceptualizada por Deci y Ryan, esta teoría aporta el marco para entender cómo puede estimularse la toma de decisiones con un efecto positivo sobre la salud a largo plazo. La SDT postula que la conducta intencional del ser humano puede describirse a través de procesos de motivación intrínseca (la que surge de dentro del propio individuo, a diferencia de la extrínseca, que viene impuesta desde el exterior) y de interiorización.

La motivación es pues uno de los elementos clave para conseguir una adecuada adherencia a los programas o pautas de ejercicio físico. Dicha teoría postula que las personas, cuando interaccionamos con el entorno necesitamos sentirnos:

    -Competentes: deseo de interactuar de forma eficiente con el ambiente.

   -Autónomas: deseo de elección y sentimiento de ser el/la iniciador/a de mis propias acciones.

      -Relacionarme con los demás: deseo de sentirme conectado/a con los demás y respetado/a por ellos/as.

La satisfacción de estas necesidades es esencial para el desarrollo, tanto de la motivación autodesarrollada como del bienestar psicológico, jugando un papel clave en ello el ambiente social  en el que se lleva a cabo la actividad.

La motivación es el producto de un conjunto de variables sociales, ambientales e individuales que determinan la elección de una actividad física o deportiva, la intensidad de dicha práctica, la persistencia o adherencia a esta tarea concreta así como el rendimiento que se consiga en la realización de dicha actividad.

Conclusiones

Las aplicaciones de prácticas de la teoría de la SDT en la adherencia al ejercicio físico deben ir encaminadas a fomentar la orientación del individuo que lleva a cabo la practica deportiva hacia una conducta autodeterminada, pasando por la mejora de la motivación intrínseca. Así pues, las estrategias para promover la adherencia al ejercicio físico a través de la SDT serían:

*Promover un feedback positivo

*Promover metas orientadas al proceso  (no al resultado)

*Establecer objetivos de dificultad moderada

*Dar posibilidades de elección

*Explicar bien el propósito de la actividad

*Fomentar las relaciones sociales

*Hacer un uso correcto de las recompensas

*Desarrollar el llamado estado de flujo

*Concienciar de la necesidad de aprendizaje

 

Una vez más, gracias por leernos. Estamos a vuestra disposición para todo tipo de consultas.

Equipo de Respira i Entrena.

“Que tus pies nunca paren tus sueños”

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